Como alumno hace ya dos años de la Facultad de Arquitectura
UdelaR de la ciudad de Montevideo, he sacado varias conclusiones con respecto
al adoctrinamiento intelectual que se da en dicha institución, de acuerdo a mi
experiencia personal y condicionada por mi conocimiento limitado (algo que es
común a todos).
En primer lugar, noté inmediatamente la influencia que tenía en la institución “la cuestión política”, principalmente con los organismos estudiantiles de “Cogobierno”. La ideología de estas estructuras estudiantiles es marcada y notoriamente Oficialista (afín al Gobierno actual de la República, el frentemplismo). Esto puede ser un punto preocupante, porque—creo yo—que las instituciones de la Educación Pública deben estar libre de cualquier tipo de influencia ideológica, sea cual sea. El alumno se ve en la encrucijada de si debe inmiscuirse en esta maraña—que tal vez, nada le importen—para obtener “beneficios” o “aprovechar la oportunidad”. Esto es totalmente repugnante, porque representa la prostitución de nuestra Ideología Personal Libre por una situación interna condicionada, cosa a la que al alumno se lo “impulsa” a participar.
En primer lugar, noté inmediatamente la influencia que tenía en la institución “la cuestión política”, principalmente con los organismos estudiantiles de “Cogobierno”. La ideología de estas estructuras estudiantiles es marcada y notoriamente Oficialista (afín al Gobierno actual de la República, el frentemplismo). Esto puede ser un punto preocupante, porque—creo yo—que las instituciones de la Educación Pública deben estar libre de cualquier tipo de influencia ideológica, sea cual sea. El alumno se ve en la encrucijada de si debe inmiscuirse en esta maraña—que tal vez, nada le importen—para obtener “beneficios” o “aprovechar la oportunidad”. Esto es totalmente repugnante, porque representa la prostitución de nuestra Ideología Personal Libre por una situación interna condicionada, cosa a la que al alumno se lo “impulsa” a participar.
En segundo lugar, he apreciado con cuidado—casi obsesivamente— la Capacidad—que en mi opinión—presentaban los Docentes, buscando un análisis de acuerdo al Nivel, al tiempo empleado y a los Resultados obtenidos, o sea, a la Efectividad. De acuerdo a estos tres puntos, puedo decir que el Nivel de las asignaturas es bueno, no alto, pero aceptable, con bibliografía e información accesible; con respecto al tiempo empleado para educar a los alumnos, es generoso, no hay problema con esto, el tiempo es coherente para el conocimiento que se intenta inculcar. Pero los Resultados, la Efectividad de Aprobación de los alumnos es mala, por no decir pésima o vergonzosa. Solo el 30% e incluso menos aprueba las asignaturas, planteando graves críticas a tres factores que son decisivos en estos desastrosos resultados: el nivel educativo que traen los alumnos de la Educación Secundaria, el Plan de Estudios o el contenido y método de la Educación, y tercero, y más importante, el Nivel de los Profesores, o su capacidad efectiva para educar a los alumnos. Coincidiendo que aunque la Educación Secundaria en nuestro país tiene varios puntos débiles, no es tan deplorable como se cree, he incluso su nivel es muy superior al del resto de Latinoamérica, podemos afirmar, por descarte, que la mayor parte del peso de los desastrosos resultados de las asignaturas de esta Institución se debe a la Incapacidad de los profesores para educar correctamente. En resumen, los profesores son malos. No incluyo en la conclusión al Plan de Estudio y a los Métodos de Educación porque estos dependen directamente de los mismos profesores, quienes son los que formulan y reformulan dichos planes todos los años, sin obtener mejora alguna. Por lo tanto, los Planes de Estudio son pésimos, porque los Profesores son los responsables de ellos.
