martes, 30 de octubre de 2012

La Democracia Imperfecta

En la actualidad, la mayoría del mundo contemporáneo está regido por democracias. La democracia se ha establecido firmemente como la forma correcta y más aceptable de gobierno; representa en teoría de la mejor forma, los ideales de justicia, equidad y representatividad total de la población.

A través de la Revolución Francesa y posteriormente impulsada por las Revoluciones europeas de 1848, la democracia fue elegida por el pueblo como el verdadero gobierno a establecerse, descartando a las ya inefectivas monarquías. El fin de las monarquías y de la nobleza, dio lugar al ascenso de la burguesía y junto con ella, de los nuevos ideales democráticos.

Hoy en día se está muy lejos de lo que la democracia representa o de lo que sus defensores deseaban establecer. El Capitalismo Mundial ha generado más brecha entre las clases sociales de las que alguna vez hubo en el Mundo. De forma que los que hoy tienen posibilidades de acceder al poder, no son todos los ciudadanos de una Nación—cosa que establecen las Constituciones—, sino solo una minoría, minoría que tiene que poseer un enorme poder económico —o una relación directa con los que lo tienen— necesario (este poder) para financiar las campañas electorales. Los candidatos y los Partidos Políticos establecen relaciones de mutuo beneficio con las grandes empresas monopólicas de cualquier índole. Estas grandes empresas —algunas transnacionales— se comprometen a financiar las campañas y a apoyar a los candidatos, a cambio del apoyo de dicho candidato una vez se establezca en el poder durante su período de gobierno. Se deduce fácilmente que quienes DECIDEN por nosotros son unas cuantas empresas y por consiguiente, unos pocos y ricos empresarios, que financian los Partidos Políticos, los candidatos y las campañas electorales, dejando al ciudadano FUERA de toda forma real de representación. El ciudadano solo elije en las elecciones, pero ¿qué elije? Lo que elije no es más que varias facetas de una misma cara: las facetas son los Partidos Políticos y el común denominador son los intereses unánimes y autoritarios de las empresas financiantes. El poder de estas empresas es enorme, ya que si los Partidos Políticos financiados se niegan a cumplir con los oscuros requisitos pactados, dejarán de ser financiados, comprometiendo seriamente la continuidad de dicho partido y el triunfo en futuras elecciones, además de poner en jaque la estabilidad nacional mientras ese partido esté en el poder.

Con respecto a las exigencias de estas empresas a cambio de su apoyo, se encuentran desde flexibilidades impositivas, facilidades en la expansión económica sin límites, generando más grandes monopolios, hasta la utilización de fondos estatales—ni más ni menos que el dinero del pueblo—para los fines que estas empresas se propongan.

La corrupción en la Política.

Podemos decir que la actualidad está plagada de políticos corruptos. Es una constante en estas épocas de crisis e inflación, desempleo y pobreza. Hoy en día estamos en el cenit de la corrupción como muy pocas veces en la Historia de los Estados se ha visto. Como ejemplos históricos, podríamos recordar los gobiernos como el del Emperador Heliogábalo, quien derrochó más recursos económicos y se dedicó tan poco al acto de gobernar como nunca antes se había visto en el Imperio Romano. Organizaba orgías y bacanales periódicamente, en un desenfreno imparable de derroche y perversión, siendo esta casi su prioridad mayor mientras duró su gobierno, descuidando seriamente los asuntos del Estado, como el peligro de levantamientos armados en Palestina o el control de los pujantes Pueblos Germánicos en el Limes, o frontera del Imperio. Naturalmente que Heliogábalo no podía terminar bien: sumergido en un mundo irreal fue víctima de la disconformidad reinante que generaba y fue decapitado por su propia Guardia Pretoriana en una oscura trama familiar, quienes planearon el asesinato. Más cerca en el tiempo, el derroche de los fondos públicos hasta dejarlos vacíos del “Rey Sol”, Luis XIV, fue asombroso. El lujo desbordante y excesivo producía gastos desorbitantes mientras el pueblo francés moría de hambre. Sin dudas, el “Rey Sol” fue un ícono de la mediocridad y de la ridiculez sin fin.

Hoy no están ausentes casos similares, e incluso están en aumento. Renombrado es el caso del pederasta Ex Premier italiano Silvio Berlusconi. Un hombre con mucho poder, dueño de varios medios de comunicación monopólicos, que incurre en las más tontas formas de corrupción, que hacen recordar al mismo Heliogábalo. Prostitución de menores, orgías y gastos ridículos son algunos de los detalles dados por la prensa mundial. Sin ir más lejos, nuestro vecino país, Argentina, nos propone un menú numerosísimo de nombres ligados a la corrupción y a gobiernos ineficientes, llenos de deudas y crisis.

Es de notar que todos estos casos tienen una cosa en común: la convicción personal de todos estos personajes del único y primordial deseo de la Autosatisfacción, esto es, el principio de interés personal por sobre el de los demás. Su nihilismo y la ausencia de una verdadera convicción ideológica los hace verse a sí mismos como seres a los que se les ha presentado una oportunidad que no pueden desaprovechar. No se ven como héroes o posibles héroes, sino como oportunistas y no tienen el más mínimo interés en enaltecer sus nombres e incluso en, aunque sea, beneficiar en algo: solo se ven reflejados a ellos mismos en el espejo de la avaricia y la depravación.

Pueblo Ignorante                               

Solo el conocimiento hace razonable una elección. Esta debería ser la máxima que debería ordenar la vida política de la ciudadanía. Nuestras capacidades cognitivas e intelectuales y nuestro conocimiento sobre los proyectos, ideas, conceptos y planes de los candidatos representan la verdadera Libertad. Nos permiten razonar, visualizar con ojo crítico el panorama, intuir intenciones y desenmascarar errores, en definitiva, proceder bien. Estas “condiciones previas”, estas aptitudes, dependen directamente de dos factores: la capacidad innata de cada ciudadano y de la Educación, y segundo, de la posibilidad del ciudadano de acceder a la información que provean los Partidos Políticos, en caso de que lo hagan.

Pero la gran mayoría del Pueblo parece no entender nada de política. No tienen ni siquiera un conocimiento mediano sobre los planes de Gobierno y se dejan guiar en el acto del voto por tradición, es decir, por la apariencia: por consejo de otro o simplemente por la “protesta”, es decir, como un castigo al anterior gobernante, en caso de que su Gobierno haya sido ineficiente, o viceversa, premiando el aparente buen desempeño del anterior votando al mismo Partido. Y todas estas decisiones tan importantes para el futuro se toman de forma casi frívola, desinteresada y en una marcada ignorancia sobre Contenido, sobre el Pensar y sobre el Actuar futuro de todos los Partidos. Esta es la causa por la que la Propaganda Política es tan básica, vacía de contenidos, de una simpleza casi absurda, y también, por la que los lemas son tan ridículos.

El problema sobre la ineficiencia en Política no radica entonces solo en el político corrupto y poco capaz, sino que también radica en la capacidad de la sociedad para discernir—a través del conocimiento y el razonamiento—que es lo mejor para su futuro. La Virtud consiste en el cultivo del Espíritu Crítico y de la Voluntad avasallante en búsqueda del conocimiento para adquirir una real Libertad. 

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