Este es ya mi
segundo aporte al blog, y tratare de mantener un ritmo constante semanal. La
verdad, el tema del que decida hablar se influenciara mucho de lo que suceda a
lo largo de la semana en mi vida, así que no se sorprenda si aparece alguna
pavada friki en algún momento
Habiendo dicho
eso, me sumergiré en el tema de reflexión de hoy: los sueños.
Ahora, no
hablare de los sueños en el sentido esotérico, como premoniciones o esas cosas.
Tampoco de los sueños freudianos, llenos de falos aquí y falos allá.
Me refiero a
los sueños en es sentido de las metas que nos planteamos para nuestra vida.
Porque , sinceramente, quien no fue un pequeño niño o niña que proclamaba que algún
día seria un doctor, o un bombero, o arqueólogo o pintor o piloto...
Bueno, se bien
que lo que decimos de niños puede luego no resultar en nada. Pero eso es en
parte lo hermoso de la ingenuidad infantil, el futuro es un reino donde todo es
posible y no hay límites para lo que podamos ser. Ojala esa visión del mundo se
mantuviera a lo largo de toda la vida.
Pues con eso
en mente, lo que quiero es hacer una defensa de los sueños. Quien dice que no
se pueda ser “medico” porque se tiene miedo a la sangre? Porque no se puede ser
“director de cine” porque nunca se conseguiría el presupuesto para lo que
queres en Uruguay? Donde aprendiste que solo los veterinarios ayudan a los
animales? Todo eso es falso. Al menos, en esencia.
Y es la esencia
lo que importa. Imagina que te encantaba dibujar. Nada te hacia sentir mejor, o
era lo que mejor hacías, y por eso al crecer querías ser pintor. Pero luego ese
sueño murió. O mejor, lo mataron. Porque te dijeron que no eras lo
suficientemente bueno, o porque al intentar aprender tus profesores solamente
te confundieron, o te dijeron que los pintores no ganan dinero para vivir. Y
así terminaste estudiando otra cosa, mientras que el pintor en ti nunca llego a
surgir.
Hay que
rescatar la esencia de los sueños que alguna vez tuviste. Querías ser pintor?
Pues aunque no puedas dedicarte a ello, no significa que no puedas hacerlo. La esencia
de ser un pintor es reproducir en la realidad las imágenes de tu cabeza. Puede
ser en un lienzo, en una pared, en una computadora, con lápiz, pintura,
aerosol, polvo.
Lo que quiero
decir, es que un “pintor” no tiene por qué pintar en cuadros y exponer en
galerías. Un artista de graffiti pude ser un pintor, si nos atenemos a la
esencia de “pintor”.
Un guionista
de comics puede ser un “escritor”
Un empleado de
la sociedad protectora de animales puede ser un “veterinario”
Un diseñador
aeronáutico puede ser un “piloto”
Un enfermero
puede ser un “medico”
Y un político
puede ser...ser...emm...
Como sea, el
punto es que los sueños no tienen que morir. Pueden ser rescatados,
transformados, modificados para así ser viables dentro del marco en el que
vivimos.
Lo que nunca
debe pasar, es que aceptemos la realidad y nos amoldemos a ella. Es la realidad
la que debe adaptarse a nosotros.
Como? Pues
cambiándola, solo así
Gracias por su atencion. Hasta la próxima semana
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