Ha surgido ya hace bastante tiempo, una Arquitectura que se jacta de su "honradez" como elemento superior, me refiero en especial al "Brutalismo" y otras tendencias actuales que aplican los mismos principios. Este estilo —esta idea, surgida a mitad del siglo XX de la mano de Le Corbusier— se basa en una total aplicación "honesta" de los materiales, esto es, que la estructura portante y demás elementos constructivos deben verse totalmente, no deben ocultarse del ojo observador. Afirman que los revoques, pinturas y demás "tapan" la verdadera esencia edilicia y que por lo tanto, son falsas y "deshonestas".Explicaré por qué tal concepto es un error absurdo y desgraciado, y aún así, hoy, observamos el florecimiento de tales ideas festejadas y alabadas por grupos modernos y vanguardistas contemporáneos.
Debemos decir, que todo esto en realidad surge con las tendencias "desornamentistas" de principios de siglo XX (Loos y demás). Estas tendencias aborrecen el ornamento como algo ficticio, un agregado que representaba no solo un gasto económico innecesario sino una forma "impura" de ocultar la verdadera estructura, el sostén real del edificio. Se forma así el "Estilo Internacional", caracterizado por la desornamentación total antes mencionada y las formas espaciales volumétricas puras y simples. Un paso adelante de todo esto es el "Brutalismo", donde el arquitecto pone especial empeño en la visualización total del esqueleto del edificio, sin tapujos.
Pero es que todas estas personas, ignoran —consciente o inconscientemente—que todos estos elementos agregados si cumplen una función, muchas y la mayoría de veces, vital. La cornisa, por ejemplo, cumple una función de protección frente a las inclemencias del tiempo de las paredes y demás elementos de una fachada. Los revoques, son capas superpuestas de protección—muy vitales—, también contra las inclemencias del tiempo, evitando filtraciones y el desgaste de la estructura (hormigón armado) que de otra forma —sin esta protección— comienza a desgranarse y descascararse en poco tiempo, al producirse la oxidación de las armaduras y el aumento de volumen de las mismas, cosa que provoca el aumento de presión interna y el agrietamiento. La pintura, además de su función como aplicación para colorear, protege a las capas anteriores y también ayuda en el acondicionamiento térmico de los espacios, al aplicarse en colores cálidos o blanco.
Todos estos detalles, parecen ser despreciados por algunos arquitectos, docentes y demás, aplaudiendo un estilo desagradable y poco vistoso, además de reducir notablemente la vida útil del edificio y contradiciendo categóricamente otras asignaturas que para nosotros—estudiantes de Arquitectura— son, en teoría, importantes.
La "honestidad material" no es mas que un grave delirio de nuestra cultura, que en pos de la novedad, de lo vanguardista, de lo cambiante, cae en absurdidades mayores a las criticadas, y generando costes mayores de mantenimiento y restauración.