Primero, la ausencia de compradores y la falta de comunicación—intencional—de las autoridades, cubrieron de sombras el caso, generando toda suerte de especulaciones dado el impacto del caso en si. El remate, dado en condiciones extrañas, con un misterioso comprador español, que firma de varias formas—algo demasiado sospechoso—representante este de una aerolínea española de dudosa procedencia, aerolínea esta—llamada "Cosmo"—que poseía un solo avión y una pagina web "en formación". Luego, la retractación de la compra y el descubrimiento por parte de los medios de que dicha Sociedad carecía de la suma—unos 137 millones de dólares—para comprar los aviones, "remataron" la poca dignidad que le quedaba a las autoridades.Los hechos terminaron con la aparición de López Mena (Buquebus) lo que nos lleva hasta nuestro presente en esta historia de peripecias y necedades dignas de una comedia tragicómica. El empresario argentino se ofreció a comprar los aviones pero ahora, se arrepintió y retiró su oferta, ante supuestas agresiones que recibió desde filas del Frente Amplio.
Ahora, el gobierno se ha quedado sin opciones, varados en el camino a una solución aceptable a este problema, que no solo resuelva la cuestión en si de los aviones, sino que ofrezca una reparación a los cientos de trabajadores desempleados, o que los devuelva a similares puestos en una posible nueva aerolínea, opción esta que parece casi imposible hoy en día. Incluso se ha manejado la opción de que el Estado venezolano intervenga, rescatando a la quebrada aerolínea. Por ahora, lo único que queda claro es que el problema no tiene solución a la vista y que el Gobierno Nacional no ha hecho mas que errar en sus acciones, mostrar su incapacidad y perplejidad paralizante ante los hechos nefastos que se suceden.
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