Este texto esta en contra de este texto. Este texto surgió por consideraciones sobre el hastío, ese mal siempre presente, y la gran paradoja es que tenga que recurrir con las mismas armas que detesta a exponer su repulsión.
El lenguaje es esa herramienta que permitió y permite que milenios de evolución intelectual pasaran de hombre a hombre, quien las administra y utiliza para continuar. Pero, ¿para qué? Tarde o temprano la humanidad perecerá y con ella todo lo transmisible. Desde la Filosofía, los conocimientos históricos, la técnica y la Física, incluido este texto —gracias a Dios— desaparecerá con el último soplo humano. Todo perecerá. Entonces volvemos a ese razonamiento circular del ¿para qué?
El lenguaje empieza a parecernos entonces como una larga agonía, agonía como estas frases artificiales. Esta agonía es la "agonía del practicismo". Lo práctico y cotidiano lo necesita, también como lo supuestamente imperecedero. Su necesidad se basa en el simple acto de continuar con la especie humana tal cual existe, con su artificialidad, es decir con su consciencia de si misma.
El lenguaje es solamente un aspecto más del sin sentido humano. Y por eso, no debe preocuparnos, solo debe asquearnos ante nuestra incapacidad.
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